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Prepare a sus hijos para hacer frente a las noticias al apartar tiempo en familia

La avalancha de temas difíciles de explicar para los padres puede parecer interminable: disturbios sociales, crímenes de odio, desastres naturales… la pandemia. Muchos niños y adolescentes luchan para procesar lo que ven en la escuela, en sus vecindarios y en las noticias.
Cada jueves por la tarde, la familia Clarke hace frente a este desafío sentada alrededor de su mesa del comedor.
“Hablamos sobre las dificultades que enfrentamos y lo que podemos hacer para manejarlas—dijo Kai, de dieciséis años, refiriéndose a la plática familiar de esa semana—. Esto definitivamente hace que mis padres y yo nos sintamos seguros”.
Ese sentido de seguridad se puso a prueba durante las protestas que estallaron en mayo de 2020 cuando se incendió una gasolinera a solo una cuadra de la casa de la familia Clarke en Mineápolis. El padre de Kai, Khari Clarke, recuerda cómo abordó el asunto de frente. Durante aquella sesión semanal con la familia, comentó: “Dios nos ha enseñado a no prejuzgar ni estereotipar. Cuando abordamos una situación con textos bíblicos en mente sobre la imparcialidad, no entramos al tema predispuestos al enojo”.
En este mundo siempre cambiante y lleno de desafíos, los expertos recomiendan tener pláticas regulares con la familia para ayudar a los jóvenes a desarrollar resiliencia.
“La buena comunicación es esencial para la supervivencia de los niños en este mundo —indicó James Wright, un consejero familiar y mediador para la solución de conflictos, con base en California—. ¿Por qué no tener una plática semanal con la familia para hablar de lo que está sucediendo en la vida de cada uno?”.
Los Clarke no son los únicos que han apartado tiempo para una plática semanal con la familia. Por casi dos décadas se ha animado a las familias de testigos de Jehová, como la de ellos, a que hagan de su “adoración en familia” una rutina semanal ininterrumpida.
“Para muchas de nuestras familias, su plática semanal figura entre las horas más importantes de la semana —señaló Robert Hendriks, portavoz de los testigos de Jehová en EE. UU.—. Esto ha unido más a miles de nuestras familias y ha ayudado a los niños a sentirse seguros y amados”.
Los Andrade, quienes viven en Nueva Orleans, ciudad azotada con frecuencia por huracanes, hablan con sus dos hijos sobre asuntos de seguridad durante su noche de adoración en familia.
“En una de nuestras noches de adoración en familia, pudimos preparar nuestras mochilas de emergencia y practicar lo que haríamos si nos separáramos durante algún desastre natural”, dijo la madre, Ashley Andrade, quien evacuó de manera segura junto con su familia antes de que el huracán Ida arrancara árboles y derribara cables del tendido eléctrico en las calles.
Su familia reforzó esta rutina en el 2009 cuando los testigos de Jehová redujeron sus reuniones de entre semana, de dos a una, dejando así una noche libre de cada semana para que las familias disfrutaran de pasar ese tiempo juntas.
“El reunirse en grupos grandes para adorar es un mandato bíblico, pero la Biblia también manda a los padres a apartar tiempo para hablar con sus hijos —dijo Hendriks—. El cambio en nuestras reuniones semanales ayudó a las familias a dar prioridad a conversaciones bíblicas no apresuradas y adaptadas a sus necesidades”.
Las pláticas semanales le proveyeron el tiempo oportuno a la familia Cariaga, de Lomita, California, para abordar el tema del racismo cuando sus tres hijas vieron reportajes en las noticias acerca de crímenes de odio en contra de su comunidad asiática.
“Los artículos de jw.org sobre el prejuicio y el video sobre la ansiedad fueron de gran ayuda”, mencionó la madre, Lorrie Cariaga, acerca de los recursos gratuitos disponibles en el sitio oficial de los testigos de Jehová, al que a menudo recurren en busca de soluciones prácticas y basadas en la Biblia para las inquietudes de la familia.
Además de analizar temas serios, la familia Cariaga incluye el canto, las representaciones dramáticas y las caminatas como parte de su adoración en familia. “El tiempo en familia es como un espacio abierto; es relajado y siempre es divertido”, dijo Sophie de catorce años.
Las noches en familia también forjaron algo especial para Kai. “Veo a mamá y papá no solo como mis padres —dijo—. Los veo como amigos”.

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